y sonriendo como aquella niña que estoy segura que fui.
Intentando no despertarlo sigo mirando, mirándole a él, a su pelo castaño desenfadado,
a su piel pálida y delgada.
Sus brazos descubiertos quisieran acabar conmigo.
Y pudiendo imaginar una vida a su lado, con camino sin retorno.
Como un segundo a su lado hace que pueda interesarme en que no acabe nunca.
Se ha apoderado de mi, se ha convertido en un vicio.
Y es irónico, pensé que aquí la droga siempre has sido tú.


No hay comentarios:
Publicar un comentario