Creímos tener la ecuación perfecta, directa a la recámara guardada,
donde ni los complejos nos hacían la vida imposible.
Ya no sé ni explicarlo.
De cómo pestañear y echarte de menos, que esas milésimas de segundo fueran ímpetu y ganas
de quererte y comerte.
A la vez.
Y de repente, muerta.
Nadie sabe explicar cómo desapareciste por completo,
de mi mapa casi mudo,
de mis manos hipócritas,
de mi sonrisa aislada.
Que antes todo era tuyo.
Nadie me dice mis defectos
qué hice mal
qué hice para perderte
para que todo se torciera.
Nadie dice nada. Ni tú. Ni yo misma.
¿Hasta cuándo durará?
el quererte y que no estés,
el necesitarte y no abrazarte,
el besar al aire cuando pienso en tus costillas.
Que no acabe en '-te' cada verbo que sale por mi boca.
Cada vez más sinsentidos.
Contéstame tú, siempre fuiste el listo,
resuelve tú mis dudas.
Quizás tampoco sepas de qué voy,
quizás te falte más amor dentro y te sobre orgullo.
Orgullo: el mayor problema escrito.
Quisimos dejarlo en un 'hasta aquí.'
cuando solo era el comienzo. Orgullo otra vez.
Quisimos hacernos creer que no llegábamos a más,
cuando me faltaba más de la mitad.
Quisimos jurarnos amistad,
y bien sabías tú mejor que yo que el reproche es mayor.
El orgullo es mayor. Orgullo otra vez.
Quizás no eramos un 'nosotros',
eramos un jodido desastre incapaz de estar unido.
Fallos y errores sin rematar.
¿Acaso hemos rematado nosotros?
Prefiero parar.
Más sinsentidos.
-Y los que me quedan-
-Y los que me quedan-

No hay comentarios:
Publicar un comentario