Te vendo
todos los trozos restantes de mi alma
y mi media voz
a cambio
de nada.
Solo el olvido.
Envidio a las valientes
que se atrevieron a dejar volar
la primavera
hacia tus caderas.
Sin darse cuenta del otoño que las invade.
Que te invade.
Que me invade.
Que no me digas 'ven'
sin darte cuenta que hay más.
Que no somos más,
un huracán perdido
girando en todas y cada una de tus costillas.
Que no te diga 'para'
cuando no conozco el dolor
de no describir el disfraz
que acompañó a tu razón.
Y no quiero nada más que otro fracaso.
Y me importa poco el mundo
Ya no me importo ni yo.
Mis maneras no necesitan más de ti
que
a
ti.
¡SILENCIO!
Benavente recitando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario